Cierras el notebook a las siete y caes en la cuenta: entre teletrabajo, sedentarismo y reuniones seguidas, hoy caminaste de la silla al hervidor y de vuelta. El costo no llega en un día, llega en años, y se nota primero en las piernas, la espalda y el ánimo.
Si tus piernas llegan pesadas al final de una jornada en la que casi no te paraste, más abajo te contamos qué hacen y qué no hacen nuestras calzas de compresión.
En corto: qué te está cobrando trabajar desde la casa
La dupla teletrabajo-sedentarismo te quita los movimientos que la oficina te regalaba sin pedirlos: trayectos, escaleras, pasillos, almuerzo afuera. El resultado suele ser piernas pesadas, espalda y cuello cargados y menos energía. No se arregla con una hora de gimnasio: se arregla cortando las horas seguidas de silla.
No hace falta cambiar de vida ni armar una oficina nueva. Hace falta entender dónde se fue el movimiento y devolverlo en pedacitos a lo largo del día.
Los movimientos que perdiste sin darte cuenta
Cuando ibas a la oficina, no te sentías especialmente activa. Pero entre la micro, el metro, las escaleras de la estación y la caminata al almuerzo, tu cuerpo se movía varias veces al día sin que lo planificaras. Nadie lo contaba como ejercicio, y por eso nadie notó cuando desapareció.
En la casa, la distancia entre tu cama y tu escritorio puede ser de diez pasos. Las reuniones son en la misma silla, el café está a dos metros y el almuerzo muchas veces se come frente a la pantalla.
| Momento del día | En la oficina | En teletrabajo |
|---|---|---|
| Llegar a trabajar | Caminata al paradero o al metro, escaleras | Diez pasos desde la pieza |
| Reuniones | Ir a la sala, pararse, volver | La misma silla, otra ventana |
| Consultas a colegas | Caminar hasta su puesto | Un mensaje en el chat |
| Almuerzo | Salir, bajar, caminar a algún local | Frente a la pantalla, a veces |
| Fin de la jornada | El trayecto de vuelta marca un corte | Cerrar el notebook y seguir en la casa |
Mirado así, el problema del teletrabajo no es trabajar desde la casa. Es que el diseño de la jornada remota elimina casi todas las razones para pararte. Teletrabajo: sedentarismo por defecto, a menos que tú pongas las pausas.
Teletrabajo + sedentarismo: lo que le pasa al cuerpo
Estos son los efectos del teletrabajo en el cuerpo que más se repiten cuando la jornada se vuelve una sola sentada larga. No aparecen todos, ni en todas, pero si te reconoces en dos o tres, no estás exagerando.
Piernas pesadas al final del día
Estar sentada muchas horas seguidas hace que la circulación de las piernas trabaje más cuesta arriba: los músculos de la pantorrilla, que ayudan a devolver la sangre, casi no se contraen. Por eso muchas mujeres notan pesadez, tobillos más marcados o la sensación de piernas cansadas sin haber hecho nada. Si te pasa seguido, lee por qué se hinchan las piernas al estar sentada todo el día.
Espalda, cuello y hombros cargados
La mesa del comedor no fue hecha para ocho horas de notebook. La pantalla queda baja, el cuello se va adelante y los hombros suben sin que te des cuenta. Lo que en la oficina era un escritorio más o menos regulado, en la casa es improvisación.
Glúteos "dormidos" y caderas rígidas
Horas en la misma posición dejan la parte de atrás de las piernas y los glúteos con poco trabajo, y las caderas flexionadas todo el día. Pararte se siente torpe, subir escaleras cuesta un poco más.
Menos energía, no más
Suena contradictorio, pero moverse poco suele cansar más. Es la cara menos visible del combo teletrabajo-sedentarismo: muchas personas describen un agotamiento raro, de cuerpo quieto y cabeza saturada, que no se va durmiendo más.
Lo que no compensa (aunque parezca)
Acá vale la pena ser honestas, porque contra el binomio teletrabajo + sedentarismo hay varias soluciones que se venden como suficientes y no lo son.
- Una hora de gimnasio y nueve de silla. Hacer ejercicio es buenísimo y la OMS recomienda entre 150 y 300 minutos semanales de actividad moderada. Pero la misma OMS pide además reducir el tiempo sedentario. Son dos cosas distintas y necesitas las dos.
- El escritorio de pie todo el día. Estar de pie inmóvil tampoco es la respuesta. Lo que ayuda es alternar, no cambiar una postura fija por otra.
- "Me voy a acordar de pararme". No te vas a acordar. Con una reunión tras otra, la única pausa que existe es la que está agendada.
- Cremas y masajes para las piernas pesadas. Pueden sentirse ricos, pero no reemplazan la contracción de la pantorrilla, que es lo que realmente mueve la circulación.
- Una calza, sola. La compresión sostiene y puede aliviar la sensación de pesadez mientras la usas. No reemplaza moverte. Es un apoyo, no la solución.
Dicho eso, si pasas muchas horas sentada, una prenda que comprima de forma pareja puede hacer la jornada más cómoda. Es lo que buscamos con las calzas que recomendamos para el teletrabajo: que sostengan sin clavarse en la guata cuando estás sentada.
Lo que dice la ley chilena del teletrabajo
Pocas personas lo tienen claro, pero la Ley 21.220 de trabajo a distancia y teletrabajo establece que los equipos, herramientas y materiales para trabajar los debe proporcionar el empleador. Si llevas años en una silla de comedor, vale la pena conversarlo con tu empresa o con recursos humanos.
La misma ley reconoce el derecho a desconexión: para quienes distribuyen libremente su horario, al menos doce horas continuas en cada período de veinticuatro sin obligación de responder mensajes. Una jornada con bordes claros también es una jornada con más espacio para moverte.
Lee también: Cómo sentarse 8 horas sin destruir la espalda
Ojo con el otro lado del sedentarismo: la hinchazón. Si notas que a ciertas horas los anillos o los zapatos te aprietan más, puede tener que ver con la retención de líquidos. Te explicamos sus causas más comunes y qué hacer.
« Llevo cuatro años trabajando desde la casa y un día me di cuenta de que ya no subía ni una escalera. Ahora camino a comprar el pan antes de conectarme y hago las reuniones cortas de pie. Las calzas las uso para las tardes largas: siento las piernas menos pesadas cuando cierro el computador. »
Cinco cambios para esta semana
Nada de esto requiere comprar nada. Son cambios de diseño de la jornada, que es donde nace el problema del teletrabajo con sedentarismo.
- Inventa un trayecto. Sal a caminar diez o quince minutos antes de conectarte, aunque sea a la esquina. Le devuelves al cuerpo el viaje que perdió y a la cabeza el inicio de la jornada.
- Agenda las pausas. Una alarma cada 45 minutos a una hora: te paras, caminas hasta la cocina, subes y bajas en puntas de pie veinte veces. La pantorrilla trabaja y las piernas lo agradecen.
- Llamadas de pie o caminando. Toda llamada sin pantalla compartida se puede hacer moviéndote por la casa.
- Almuerza lejos del escritorio. Otro lugar, otra silla, y si se puede, afuera.
- Pide lo que te corresponde. Si tu silla o tu pantalla no se pueden regular, conversa con tu empresa sobre el equipamiento. Mientras tanto, sube el notebook con una ruma de libros.
Si además buscas una calza para las horas de escritorio, revisa antes nuestra guía sobre cómo elegir calzas de compresión: explica qué mirar en el tejido, el tiro y la talla.
Muévete más; para el resto de las horas, apoyo
Ninguna prenda reemplaza las pausas. Pero en esas tardes de planillas y reuniones, unas calzas que sostienen de forma pareja y no te aprietan sentada hacen que el día pese un poco menos.
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Preguntas frecuentes
¿Qué consecuencias tiene el sedentarismo al teletrabajar?
Las más comunes son piernas pesadas o hinchadas al final del día, dolor de espalda, cuello y hombros, rigidez de caderas y menos energía. A largo plazo, la OMS asocia el sedentarismo con mayor riesgo cardiovascular y de diabetes tipo 2. Por eso importa tanto cortar las horas seguidas de silla como hacer ejercicio.
¿Cada cuánto tiempo hay que pararse si trabajo sentada?
La ACHS recomienda cambiar de posición o pararse al menos cada 45 minutos. No necesitas una rutina completa: caminar un par de minutos, subir y bajar en puntas de pie o estirar las caderas ya rompe la inmovilidad. Lo clave es que la pausa esté agendada, porque de memoria no ocurre.
¿Sirve hacer ejercicio en la tarde si trabajo sentada todo el día?
Sirve, y mucho, pero no compensa por completo. La OMS pide cumplir con la actividad física semanal y, además, reducir el tiempo sedentario. Lo ideal es combinar: tu entrenamiento o caminata de la tarde, más pausas cortas repartidas durante la jornada de teletrabajo. Sedentarismo y ejercicio no se restan como en una calculadora.
¿El teletrabajo hace subir de peso?
No automáticamente. Lo que suele pasar es que se juntan varias cosas: menos movimiento diario, la cocina a pocos pasos y horarios que se desordenan. Cada cuerpo responde distinto. Más que mirar la pesa, conviene fijarse en cuánto te mueves y en tener horarios de comida claros.
¿Las calzas de compresión sirven para teletrabajar?
Pueden ser un buen apoyo. Una calza con compresión pareja sostiene y muchas mujeres notan las piernas menos pesadas al final del día. Pero no reemplaza las pausas ni el movimiento: úsala como complemento de una jornada con cortes, no como excusa para no pararte.
Este artículo es informativo y no reemplaza la opinión de un profesional de la salud. Si tienes dolor, hinchazón persistente o alguna condición médica, consulta con tu médico o matrona.